06 marzo 2006

Bush y el Diablo

Bush se muere de un ataque al corazón e Inmediatamente se va al infierno, donde el diablo lo está esperando.

– "Realmente, no sé qué voy a hacer contigo", le dijo el diablo, "estás en mi lista, pero no tengo lugar para ti y como has sido tan malo tienes que quedarte aquí, así que vamos a hacer lo siguiente: Hay algunas personas aquí que no fueron tan malas como tú, así que tendré que dejar ir a alguien y tú te quedarás en su lugar, es más, te voy a dejar escoger una de tres celdas."

Bush, no tenía otra opción y aceptó. De modo que el diablo abrió la primera celda. Allí estaba Richard Nixon en una gran piscina. Todo lo que hacía era zambullirse en el agua y volver a salir. Ese era su destino en el infierno.

– "No", dijo Bush, "esto no me gusta, yo no soy buen nadador y no puedo hacer eso todo el día."

El diablo abrió la segunda celda y ahí estaba José María Aznar. Todo el santo día picando con un martillo una montaña de piedras.

– "No", dijo Bush, "no puedo picar piedras todo el día, pues tengo problemas con el hombro."

El diablo abrió la tercera celda y he aquí a Saddam Hussein, cómodamente tirado en el suelo, con las manos detrás de la cabeza, las piernas abiertas y fumándose un largo puro cubano. Agachada sobre él se encontraba Mónica Lewinsky, haciendo lo que ella sabe hacer mejor... Bush miró la escena con incredulidad y gritó animadísimo:

– "¡Aquí me quiero quedar!"

Entonces el diablo sonrió maliciosamente... y gritó:

– "¡Mónica puedes irte, ya llegó tu relevo!"

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